No ladra, no gruñe… pero basta un paso en falso y ¡zas! Unas afiladas púas emergen como un rayo, clavándose en la piel del intruso. Lo llaman “el erizo canino”, y su extraño mecanismo de defensa está dejando a todo el mundo con la boca abierta… y con la mano en la herida.


Vecinos afirman que nadie se atreve a tocarlo dos veces. “La primera, por curiosidad. La segunda… nunca llega”, dijo un testigo entre risas nerviosas.
💬 Comentario de usuario: “Es adorable… hasta que intentas acariciarlo.”
💬 Otro usuario: “Ese perro es básicamente una trampa viviente.”