
Un momento crucial en su historia llegó cuando fue llevado a un veterinario para una evaluación completa, que incluyó una tomografía computarizada. Los resultados revelaron que la cirugía era necesaria y factible.
La operación fue compleja, implicando la extracción del tumor de gran tamaño e la inserción de una prótesis de metal.

Aunque no fue posible salvar el ojo afectado, la cirugía prometía liberar a Chifa de la carga del tumor y del dolor que le causaba.
A lo largo de todo su calvario, Chifa se mantuvo un ser pacífico y lleno de amor, llevándose bien con otros perros y mostrando gratitud hacia quienes cuidaban de él.

Nuestro agradecimiento a todos los que apoyaron el camino de Chifa. Su historia es un poderoso recordatorio de la resiliencia de los animales y del impacto significativo que la bondad puede tener. Que su viaje nos inspire a seguir ayudando a quienes más lo necesitan.


