Él yacía en la nieve, pensando que quizá sería su final. Entonces su perro, North, se acurrucó sobre su pecho… y no se movió.
Ocurrió en las montañas Velebit de Croacia, en un día invernal y gélido. Grga resbaló, se lastimó la pierna y no podía levantarse. La noche cayó. Las temperaturas bajaron. El sendero estaba resbaladizo y empinado. Sus amigos llamaron a los rescatistas, pero tardarían en llegar.

North, un malamute de Alaska de 8 meses, hizo lo único que un mejor amigo podía hacer: se subió al pecho de Grga y permaneció allí. Lo calentó con su cuerpo, redujo sus escalofríos y lo mantuvo despierto con suaves empujones.
Los minutos se convirtieron en horas. Trece horas en la oscuridad, con la nieve apretando. North no se movió.
Cuando los rescatistas finalmente los alcanzaron cerca de medianoche, encontraron a un hombre y un perro unidos como un solo corazón. Fríos, asustados… pero vivos.
Grga fue al hospital. North trotó junto a la camilla, vigilando a su humano. El equipo de rescate dijo después: la amistad y el amor no conocen límites… y ellos lo habían visto de cerca.
Llamamos a los perros nuestros mejores amigos. Historias como esta nos recuerdan por qué. Abraza a tus seres queridos. Acaricia a tu perro esta noche. ❤️